Prospectar: quién busca, encuentra
![]() |
| Fotografía de Jorge Sánchez |
Ciao!
Hemos llegamos a la fase que los investigadores llaman
prospección, que no es otra cosa que ponerse a buscar
los restos pero eso sí, sin remover el terreno.
En este momento del proceso buscamos un objeto
o conjunto de objetos que sabemos que están ahí
pero de los que se desconoce su situación exacta.
Y claro, localizar algo en el fondo del mar puede llegar
a ser tan difícil como encontrar una concha en un arenal.
Dependiendo de la extensión de la zona, de la profundidad,
del tipo de fondo, de las corrientes marinas
o de la visibilidad se puede llevar a cabo un tipo
de exploración: intensiva, mediante submarinistas
o cámaras de video robotizadas, o extensiva,
utilizando sofisticados equipos de teledetección,
como el sonar de barrido lateral,
el perfilador de sedimentos, la ecosonda multihaz...
¿Ciencia ficción? No, arqueología del siglo XXI.
Prospección Intensiva
Se basa en la observación
del terreno por parte de submarinistas y suele usarse después
de haber seleccionado una zona donde se sospecha que están los restos.
Pero hay que tener en cuenta que la efectividad de esta opción depende
de que el tamaño de la zona a explorar sea suficientemente reducido,
de la visibilidad y, sobre todo, de la profundidad, ya que a más
de 25 metros la inmersión se complica. El buceador puede disponer
de un torpedo o planeador para ayudarlo a inspeccionar la zona
de forma más fácil y rápida.
Prospección Extensiva
Las técnicas para cartografiar los fondos marinos existen desde hace siglos. Atrás quedan los tiempos del escandallo, que consistía en un peso (plomada) amarrado a una cuerda graduada, la cual se dejaba caer desde la cubierta del buque hasta tocar el fondo. Así, con mucha, mucha paciencia, los cartógrafos iban comprobando la forma del fondo del océano.
![]() |
| Fotografía extraída de Enseñanzas Náuticas |
Sin embargo, el tiempo ha pasado y las técnicas se han modernizado ya que para encontrar algo en el fondo del mar la precisión es esencial. Por eso, en las modernas exploraciones arqueológicas subacuáticas, es común el empleo del GPS o Sistema de Posicionamiento Global. Este sistema consiste en una red de 30 satélites que orbitan alrededor de la Tierra y que encuentran la posición del receptor por triangulación. Aunque la precisión del sistema es muy alta, para una mayor exactitud, en arqueología submarina se suele usar GPS Diferencial, que además de recibir la señal del cielo, procesa la posición de una estación terrestre para corregir los errores de las señales que se reciben de los satélites.
Otro sistema muy utilizado es el sonar de barrido lateral, consistente en un sensor, que navega remolcado por el barco y va conectado a un registrador. Éste obtiene imágenes del fondo gracias a la emisión de haces de sonido que llegan hasta el fondo y rebotan. Es muy útil para el estudio de texturas y formas, ya que puede llegar a detectar objetos de tan sólo unos centímetros.
![]() |
| Fotografía obtenida de ABC.es |
Por otro a los arqueólogos les interesa también saber qué hay debajo del subsuelo marino ya que, normalmente, los objetos quedan enterrados después de un tiempo. Para ello usan el perfilador de suelo, que al igual que el sonar de barrido lateral también emplea haces de sonido pero, en lugar de rebotar en la superficie, penetran en las primeras capas del fondo. Ello da como resultado un perfil con los diferentes estratos o capas de los que está compuesto el lecho marino, dependiendo de la diferente densidad de los materiales. Como los objetos que buscan los arqueólogos tienen una densidad diversa a los materiales que les han cubierto, quedan claramente diferenciados.
¡Un saludo y hasta pronto!





Comentarios
Publicar un comentario